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jueves, 19 de diciembre de 2013

Disminuir el poder de Satanás

El presidente George Q. Cannon dijo: “Cada piedra angular que se coloca en un templo, y cada templo que ha sido finalizado … disminuye el poder de Satanás en la tierra, y aumenta el poder de Dios y de la Divinidad” (George Q. Cannon, en la ceremonia de la piedra angular del Templo de Logan, 19 de septiembre de 1877, Nolan Porter Olsen, Logan Temple: The First 100 Years, 1978, pág. 34).

El poder de satanás disminuye también cada vez que se crea una nueva estaca, en Doctrina y convenios 115:5-6 dice: Levantaos y brillad, para que vuestra luz sea un estandarte a las naciones; a fin de que el recogimiento en la tierra de Sión y sus estacas sea para defensa y para refugio contra la tempestad y la ira, cuando sea derramada sin mezcla sobre toda la tierra.

Al igual cuando un nuevo barrio es creado aumenta el poder de Dios, más aún cuando una persona se bautiza, un hermano recibe el sacerdocio, o alguien va al templo el poder de satanás se reduce, aún cada vez que alguien participa dignamente de la santa cena disminuye el poder de Satanás y aumenta el poder de Dios.

¿Hasta donde podemos aspirar a disminuir el poder del adversario?

DyC 101:26 dice: "y en ese día Satanás no tendrá poder para tentar a ningún hombre." y Nefi explica: "y a causa de la rectitud del pueblo del Señor,  Satanás no tiene poder; por consiguiente no se le puede desatar por el espacio de muchos años; pues no tiene poder sobre el corazón del pueblo, porque el pueblo mora en rectitud, y el santo de Israel Reina. 1 Nefi 22:26


La GEE dice de la rectitud:  Ser justo, santo, virtuoso, íntegro; obedecer los mandamientos de Dios; evitar el pecado. 



Ahora explicaré en que se relaciona la construcción de templos, la creación de estacas y barrios con disminuir el poder de satanás;

"Los convenios", cada vez que hacemos convenios nuestra capacidad de ser rectos aumenta, y por tanto el poder del destructor disminuye, cuando nos bautizamos y recibimos el don del Espíritu Santo, tenemos derecho a tener la compañía de este ser celestial, cuando servimos honorablemente en el templo dice DyC 109, que salimos investidos con poder de lo alto, y que los ángeles nos guardan; aún cuando participamos de la santa cena dice la promesa que tendremos siempre su espíritu con nosotros y por tanto nuestras posibilidades de ser rectos crecen.

En DyC 45:26 dice: " Y en ese día se oirá de guerras y rumores de guerras, y toda la tierra estará en conmoción, y desmayará el corazón de los hombres y dirán que Cristo demora su venida hasta el fin de la tierra. "

Aún no llegamos a este punto, pero no falta mucho, y para que Cristo venga debemos estar preparados de modo que Satanás no tenga poder. Es por eso que el recogimiento de Israel debe acelerarse, Acelerar la obra de Salvación, por eso debemos rescatar a aquellos que no están con nosotros hoy. 

Por eso debemos ayudar a que más personas miembros y no miembros vengan a Cristo, y por tanto haya más barrios y más estacas que nos protejan de la tempestad y de la ira que ciertamente está viniendo sobre la tierra.

En los primeros días de la Iglesia, cuando había tan sólo unos pocos miembros, el profeta José Smith dijo a un grupo de hombres: “Concerniente a los destinos de esta Iglesia y reino, no sabéis mas de lo que sabe un infante que esta en brazos de su madre, no lo comprendéis, no veis aquí esta noche mas que un puñado de poseedores del Sacerdocio, pero esta Iglesia llenara América del Norte y del Sur, llenara toda la tierra”. (Tal como lo citó Wilford Woodruf, Conference Report, abril de 1898, pág. 57.)

Seguimos sabiendo algo parecido, la piedra que rodó del monte está llenando toda la tierra, y seguirá haciéndolo, con nuestro ayuda o sin ella. Ya sea que participemos o solo lo veamos. Sin embargo DyC dice también que si trabajamos todos nuestros días predicando el arrepentimiento a este pueblo y le traemos aún cuando fuere una sola alma, cuan grande será nuestro gozo, y ahora bien si vuestro gozo será grande un una sola alma que me hayáis traído al reino de mi Padre, cuan grande no será vuestro gozo si me trajereis muchas almas.

Nota: Barrio Pachuquilla
El Señor espera que haya un nuevo barrio, y no solo eso espera una nueva estaca y es nuestra responsabilidad lograrlo, el no va a esperar, la gente ya está lista, solo hace falta que los invitemos.

martes, 15 de octubre de 2013

El décimo justo

En el libro de Génesis en el Antiguo Testamento se relata un muy interesante diálogo entre Jehová y Abraham, donde El Señor le dice que destruirá Sodoma a causa de su iniquidad; Abraham entonces le pregunta ¿Destruirás al justo con el malvado? y le dice quizás haya 50 justos dentro de la ciudad, ¿destruirás también el lugar y no lo perdonarás por amor a cincuenta justos que haya dentro de él? y el Salvador le dice que si hallare en Sodoma 50 justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.


Aquí es donde viene la parte más interesante de la historia; Abraham empieza a regatear con el Señor, quizás de 50 justos falten 5, quizás se hallen allí 40, quizás se hallen allí 30, quizás se hallen allí 20, quizás se hallen 10; y el Señor le contesta: No la destruiré por amor a los diez.

El lado trágico de la historia es que no se encontraron esos 10 justos, por lo que Jehová hizo llover fuego y azufre sobre la ciudad,  Salvándose solo Lot y sus hijas, y siendo destruida también su esposa por haber mirado atrás cuando huían de la ciudad.

Muchas veces al ver el mundo en el que vivimos, y ver todas las catástrofes naturales que ocurren viene a mi mente esta historia. Me pregunto ¿Esta Dios destruyendo alguna ciudad a causa de la iniquidad? ¿En que punto está la ciudad en que vivo? ¿y mi vecindario? ¿mi familia? Si alguien intercediera por mi ciudad ¿habría 10 justos? y pienso tal vez allá nueve y yo sea que hace falta para salvarnos. ¿Podría ser el décimo justo? o quizás la ciudad deba ser destruida porque falto uno, (yo mismo). 

Con frecuencia pienso en esa responsabilidad que tengo de ser el décimo justo en la ciudad y entonces siento pesar por mis faltas y trato de enmendarlas. ¡Gracias al Salvador por su Expiación!

El otro tema que viene a mi mente es lo que paso con la esposa de Lot, a ella se le permitió salir de la ciudad, tuvo la oportunidad de salir y arrepentirse, pero no pudo evitar mirar atrás. y pienso, ¿estoy aprovechando la oportunidad de cambiar mis malos hábitos y mis "pecados favoritos"? o ¿me convertiré en estatua de sal? habiendo tenido la oportunidad de huir.

En tercer Nefi 9 después de las destrucciones que siguieron a la muerte del Salvador,  Él  les dice ¡Oh vosotros que habéis sido preservados porque fuisteis más justos que ellos!  ¿no os volveréis a mi ahora, y os arrepentiréis de vuestro pecados y os convertiréis para que yo os sane?

No prejuzgo sobre la dignidad de aquellos que han muerto en los desastres naturales, porque el Señor nunca ha prometido inmunidad a los justos. la pregunta hoy es: todos vosotros que tenéis una nueva oportunidad, ¿no os volveréis a mi ahora, y os arrepentiréis de vuestro pecados y os convertiréis para que yo os sane?


En ocasiones tenemos esos pecados favoritos, que todos sabemos que debemos dejar, pero que nos contentamos con pensar que lo haremos más adelante, que dado que vamos a la iglesia cada domingo, tal vez tenemos un llamamiento y lo cumplimos, a veces ayunamos y pagamos una ofrenda, no hemos matado a nadie, etcétera, pensamos que somos buenos y que después dejaremos de hacer eso que sabemos que debemos dejar, o empezaremos a hacer aquello que sabemos que deberíamos hacer. 

Nos engañamos a nosotros mismos, como dice el Libro de Mormón pensamos "comed, bebed y divertiros" luego nos arrepentiremos. La historia humana nos demuestra repetidamente que cuando vengan las adversidades, estaremos casándonos y dándonos en casamiento, como el pueblo en la época de Noé.

Alma nos exhorta a no demorar el día de nuestro arrepentimiento, porque si no lo hacemos y morimos en nuestros pecados, entonces será eternamente tarde ya y no habrá oportunidad, más aún Mormón nos enseña que hay ocasiones en que podemos llegar al punto irreversible donde ya no tendremos el deseo de arrepentirnos y nuestra destrucción estaría asegurada.

El Salvador del mundo dio su vida, la vida del único ser perfecto que ha caminado en esta tierra, para que no padezcamos si nos arrepentimos, padeciendo más de lo que un hombre puede padecer sin morir y deseando no beber de la amarga copa, solo para que tengamos la oportunidad de arrepentirnos y que nos sean perdonados nuestros pecados y podamos volver a casa limpios y sin mancha.


¡Que podamos ser el décimo justo que nuestra ciudad necesita para no ser destruida! ¡Que tengamos la voluntad de de volvernos al Salvador y arrepentirnos de lo que tengamos que arrepentirnos y convertirnos para que Él, nuestro Salvador nos sane!